Autor: Brigitte Suarez Jimenez, profesional de Maestrik


Fomentar el gusto por la lectura en los hijos (niños, niñas y adolescentes) es uno de los grandes cometidos de los padres y educadores a nivel mundial, pero ¿cómo lograrlo, sin desfallecer en el intento? No se preocupen, aquí brindaré alguna información relevante para comprender que la lectura es mucho más de lo que pensamos y con estos saberes, podrán disponerse a emprender el bello viaje de educar en la literatura.

Lo primero que tenemos que entender como padres o educadores es que la lectura no es una destreza innata en el ser humano. Es una habilidad que se adquiere por medio del ejemplo y la práctica; en consecuencia, será imposible hacer de la lectura un proceso obligatorio, pues debe haber en ella la magia del deseo, la curiosidad, la pasión, el interés, la voluntad, la atención y otros procesos particulares que le dan el lugar dentro de nuestras prioridades como especie.

Por otro lado, es importante reconocer el contexto en el cual nos encontramos y en el que se encuentran nuestros hijos (que puede ser diferente), pues será imposible llegar a ellos a través de la lectura, si vivimos en la edad de piedra y no evolucionamos con ellos. Es decir, antes de iniciar un proceso de educación en la lectura es necesario evaluar ciertos aspectos como: el contexto social, familiar, escolar, físico y emocional.

Dentro del contexto social, será necesario evaluar el lugar en el que viven y crecen a diario los niños y niñas, si existen espacios de recreación, diversión o esparcimiento, educación permanente, una comunidad que los acoja, vínculos sociales que los respalden y los cuiden y todo aquello que les brinde una sensación de ser y pertenecer a ese contexto vital. Aunque no sea visible, el impacto de lo social altera la percepción de la vida y así mismo la percepción de los sujetos en sí. Por tanto, es muy probable que un niño, niña o adolescente que no cuente con un contexto social vital sano y amigable, no apropie el gusto por la lectura como hábito de vida ya que es difícil adoptar una práctica socio cultural cuando la atención se la llevan otros aspectos relacionados con la supervivencia.

Por su parte, el contexto familiar es potencialmente el entorno más idóneo para generar en los niños y niñas conductas asertivas, dentro de ellas se encuentra el gusto por la lectura. Para valorar cómo se encuentra este contexto es importante tener en cuenta los lazos con la lectura que ha llevado la familia por varias generaciones, si hay espacios familiares de apropiación del hábito (lectura en familia), si se respetan o fomentan espacios de lectura personal, o bien, las creencias y características propias formativas y educativas de los miembros de la familia que apropien la lectura tanto como estrategia pedagógica y didáctica como formativa y moldeadora de hábitos saludables de vida.

Adicional, en el contexto escolar es importante tener en cuenta aspectos relacionados con las capacidades y habilidades lectoescritoras que van desarrollando los niños, niñas y adolescentes a través de su proceso educativo. Es decir, es importante tener muy presente los cambios y avances que los niños/as logren a nivel educativo en materia lectoescritora. Si bien se sabe que no todos los niños y niñas aprenden a un mismo ritmo, si es importante estar en frecuente contacto con su proceso educativo para poder atender de manera eficaz pequeñas dificultades que se puedan estar pasando por alto y que sean relevantes tanto en el hábito, como en el proceso lector. Es bien sabido, que muchos niños y niñas presentan dificultades de aprendizaje y estos poco o nada son percibidos por el contexto escolar dadas muchas situaciones generales en la educación. Por esto, es indispensable mantener un estricto contacto con el sector educativo que permita vislumbrar cualquier tipo de deficiencia a tiempo y generar las estrategias pedagógicas esenciales para su debida y pronta corrección.

A nivel físico es importante que atendamos la salud integral de nuestros niños, niñas y adolescentes ya que en gran medida muchas de las dificultades a nivel lector surgen de deficiencias físicas que pueden superarse si se atienden de manera correcta e integral. Esto mediante chequeos médicos rutinarios, en los que se evalúe tanto la audición, la visión, la cognición y otros problemas relacionados como es el caso de la dislexia del desarrollo, cuyos alcances aquejan silenciosamente a un gran número de escolares.

Como otro de los aspectos clave, encontramos el nivel emocional, poco cuestionado en el ámbito del aprendizaje de hábitos lectoescritores, pero sumamente relevante a la hora de la adquisición de este, dado que es mediante el anclaje emocional que los niños y niñas fomentan el gusto por la lectura. En este nivel será indispensable e indiscutible que los adultos a cargo de la formación literaria eviten anclar emociones negativas que precisen en los niños aversión como lo es el caso de castigar con lecturas y premiar con otras cosas, ya que este tipo de conductas confunden a los niños y le crean una información emocional errónea frente al proceso lector.

Por último, en materia emocional será la conducta de obligatoriedad que algunos padres pretenden interponer en el hábito lector de sus hijos. La que crea una brecha bastante amplia entre el deseo de leer y el hecho de hacerlo, ya que infortunadamente dicha “obligación” no sólo crea un estímulo aversivo a la lectura, sino que propicia un deterioro en las relaciones paternofiliales, dado que genera situaciones de enfrentamiento, discusiones, malos tratos, rechazo, etc.

Dado lo anteriormente expuesto, considero indiscutible que tanto padres como docentes atiendan a las anteriores y siguientes recomendaciones a fin de establecer excelentes hábitos lectores en los niños, niñas y adolescentes.

En base a los contextos social, familiar y escolar, una de las claves fundamentales es brindar el ejemplo, es decir, los adultos tendrán que adoptar hábitos de lectura constantes y demostrar mediante sus estilos y prácticas de vida que la lectura tiene una incidencia positiva en los lectores.

Seguido del ejemplo, será importante que tanto padres e hijos exploren detalladamente sus gustos y afiliaciones frente a las diversas alternativas de lectura existentes, pues bien, cada uno gusta a su manera de formatos, géneros, tipos, entre otros. Además, de que cada edad tiene sus preferencias. En consecuencia, hoy día existen numerosas iniciativas que ponen en marcha la adquisición del gusto por la lectura, incluyendo en sus estrategias todo lo relacionado a las nuevas tecnologías de la información “como lo planteado por Graciela Veas, docente de la facultad de educación de la Pontificia Universidad Católica  de Chile quien diseñó estrategias como el Booktube que incentiva a los creadores de contenido a subir en las redes videos comentando textos que hayan leído, o como el Bookstagram que se enfoca en que los usuarios publiquen fotografías de libros con una cierta calidad estética y generar comentarios a modos de reseñas u opiniones frente al contenido, etc”. Estas Iniciativas fomentan el arte de la lectura y lo involucran con aspectos de las nuevas realidades tecnológicas de los niños/as y jóvenes.

Así como las anteriores estrategias, es importante generar en familia espacios de lectura familiar con áreas especiales en los que puedan compartir experiencias, hacer lectura personal, hacer lecturas en voz alta o en grupo; también será importante incluir en las rutinas familiares días u horas de lectura y que incluyan no sólo la lectura en sí, sino actividades lúdicas relacionadas que permitan apropiar los aprendizajes como: juego de roles, dibujar, crear sus propias historias, pintar, etc.

Dentro del consejo anterior, cabe destacar que en la medida en que los padres, madres, cuidadores y/o docentes fomenten espacios de interacción real “sin dispositivos y atendiendo con todos los sentidos” con los niños, niñas y adolescentes, ese proceso será mucho más amigable, sincero, divertido y formador del hábito lector que tanto se desea. Para esto, se sugiere dedicar por lo menos 30 minutos de tiempo al día en fortalecer dichos lazos afectivos, anclar experiencias positivas y establecer las rutinas que terminarán en hábitos saludables como la lectura. Será necesario entonces que aprendamos a desconectarnos de las redes sociales, a dejar los problemas del trabajo en el trabajo, a revisar nuestras rutinas familiares y buscar los espacios adecuados para dicha interacción.

Otro buen consejo será el de hablar sobre las lecturas y hacer asociaciones de estas con la vida real, lo cual despertará en los niños/as o adolescentes la curiosidad y la búsqueda de nuevas formas de ver y experimentar el mundo a través de historias, relatos, sucesos, etc. También será relevante que vivan la experiencia en espacios especialmente diseñados para hacer de la lectura un momento maravilloso, como lo son las bibliotecas; pues llevarlos allí les ofrecerá un sin número de opciones y podrán ampliar su panorama frente a la lectura. Por otro lado, tanto padres como docentes pueden generar hábitos lectores en los niños con estrategias de intercambio periódico de textos (con amigos, conocidos, compañeros de aula, familiares, etc.) e incluso dicha práctica puede extenderse a la familia completa, con esto no solo será cosa de niños, sino de generaciones lectoras.

Otro aspecto clave que no puede faltar es siempre respetar la decisión o la elección de los textos por los cuales se interesen los niños, como padres no debemos juzgar su curiosidad, al contrario, debemos explorarla, entenderla y encaminarla para que logren crecer en sabiduría.

También es importante incluir dentro de las rutinas de lectura, la variación entre el libro físico y el digital o bien algún otro tipo de lecturas como audiolibros que eviten la monotonía y animen el hábito lector.

Recuerde, el hábito de la lectura más que un hábito, es un estilo de vida que nos permite ser mentalmente más sanos, estimular nuestros procesos cognitivos, generar neuro plasticidad cerebral, generar reservas cognitivas que actuarán mitigando la degeneración neuronal que viene normalmente con la vejez y prevendrán daños y enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.

Por último, nuevamente sea intuitivo, eficaz, respetuoso y valore cada edad y etapa del desarrollo al momento de pretender iniciar la lectura en los niños, niñas y adolescentes, permítales explorar, acompáñalos en su proceso, dedíqueles tiempo, sea el ejemplo e incentive buenas prácticas de vida saludable desde las edades más tempranas posibles, para que el hábito de la lectura deje de ser un trauma y se convierta en un sendero de vida.

En Maestrik acompañamos a tu familia para fomentar el amor por la lectura desde casa, de la mano de nuestros expertos.


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